Man-seok, un humilde esclavo nacido con la energía robada de la Diosa de los Tres Espíritus, fue abandonado en las montañas nada más nacer.
Por pura suerte, fue recogido por un vendedor ambulante y vagó por las ocho provincias de Joseon.
Gracias a su don natural de palabra y astucia, Man-seok saltó a la fama como héroe caballeroso y maestro del engaño.
Pero creyendo que "un estafador famoso muere de hambre", decide llevar a cabo una última y gran estafa antes de retirarse.
Su último objetivo: robar la invaluable porcelana azul y blanca propiedad de Park Dae-gam, el hombre más rico de Hanyang.
El plan fracasa estrepitosamente y es atrapado. Como castigo —o mejor dicho, por orden de Park Dae-gam—, Man-seok se ve obligado a disfrazarse de "falso eunuco" e infiltrarse en el palacio real.