Elliot alquila un apartamento junto a Chloe y Hazel, dos vecinas que siempre hacen demasiado ruido. Cuando intenta enfrentarlas, descubre que son dos chicas encantadoras y prometen bajar el volumen, aunque la tranquilidad dura muy poco.
Harto de la situación, Elliot decide tomar cartas en el asunto, pero todo se sale de control y termina metido en un juego mucho más atrevido de lo que imaginaba. Con su secreto en manos de ellas, solo le queda una esperanza: que una de las chicas acepte guardar silencio... a cambio de algo.