Me reencarné en un juego de harén inverso oscuro y repetí incontables regresos.
Después de finalmente completar las rutas de los cinco personajes masculinos, pensé que por fin podría salir del juego… pero en ese momento se activó el “modo secreto”.
[Guía: Ahora puedes encontrar y conquistar al verdadero protagonista masculino.]
“Entonces… si logro conquistar al verdadero protagonista…”
¿Esta vez sí podré salir de verdad?
“Está bien, lo haré. Pero al menos dime quién es el verdadero protagonista.”
[Guía: Te deseamos buena suerte.]
“¿Qué? Espera un segundo…”
Sin ninguna pista sobre quién es el verdadero protagonista, el modo secreto comienza en medio del caos.
Y entonces… los personajes empiezan a morir uno por uno.
“¡Alguien… alguien murió!”
“¡El príncipe Atar ha muerto!”
Y por si fuera poco, aparecen opciones de diálogo completamente absurdas.
[◆ ¿Y a ti qué te importa, idiota?]
[◆ ¿Qué dices, imbécil? Ocúpate de lo tuyo.]
[◆ Haga lo que haga, ¿qué te importa a ti?]
En medio de este caótico modo secreto, ¿podrá encontrar al verdadero protagonista y regresar a la realidad?
“Si los elimino a todos…”
La voz de Fenrick, un NPC secundario que no formaba parte de las rutas, susurra de forma inquietante junto a su oído.
“Entonces solo quedaría yo en tus opciones, ¿no?”
Es en ese momento cuando Praesepe se da cuenta de que las muertes no son ninguna coincidencia.
“...Quédate a mi lado.”
Sus ojos rojos, llenos de ella, brillan con una intensidad casi desesperada.
“He llegado hasta aquí solo para alcanzarte.”
“….”
“Así que, por favor… esta vez, elígeme a mí.”